La calefacción del hogar en la historia de la humanidad

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Apenas una leve acción de mano es suficiente hoy en día para mantener nuestro hogar con una temperatura confortable. En cualquier parte del mundo, la climatización de nuestras casas es apenas un gesto instintivo, como el de encender una luz o tomar un vaso de agua.

No obstante, es justo analizar todo lo que ha tenido que suceder para llegar a esta facilidad del día a día.

¿Por qué necesitamos calefacción?

Según la ciencia, el ser humano se clasifica como animal homeotermo. Esto significa que tenemos un sistema de calor que nos obliga a mantener la temperatura constante incluso cuando llega el frío. ¿Cómo lo hacemos? A través de la alimentación, que nos permite adaptar el metabolismo a los cambios de temperatura del ambiente y a través de modos de calefacción externos, como la ropa o el fuego, etc.

Es en este último punto donde el ser humano ha dedicado grandes esfuerzos a lo largo de su existencia.

Historia de la calefacción del hogar

Antes del Homo Sapiens Sapiens:

Existen varias cifras para estimar la época en la que el ser humano comenzó a calentarse con fuego. Parece ser que fue el Homo Erectus el que realizó la primera hoguera, aunque se dice que no conocían el funcionamiento del fuego y que podían utilizarlo sólo cuando encontraban acceso a él en la naturaleza.

En teoría no fue hasta hace 1,5 millones de años que el ser humano comenzó a usar el fuego de forma consciente, al principio en el exterior, donde se calentaban y cocinaban y posteriormente, comenzaron a introducirla en sus refugios. Esto supuso que ya debían conocer métodos para la extracción del humo.

Este método de calefacción sigue siendo usado aún hoy en algunos lugares. No nos es ajena la chimenea o el hogar de las casas antiguas en los pueblos de las zonas rurales.

Hemos encontrado referencia a dos métodos de calefacción que dan un paso más a la simple fogata:

Ondols coreanos: se usaban hace ya más de 3000 años. Consiste en una especie de suelo radiante. Se trataba de un fuego encendido bajo el piso.

Hipocaustos romanos: se basa fundamentalmente en la arquitectura de los edificios. Se diseñaban en el interior de los edificios, pasillos de distribución de calor. Este diseño se completaba con la colocación de accesos en el techo para la salida de los humos.

En la Edad Media:

Durante la Edad Media la calefacción se basaba fundamentalmente en la hoguera y hogar, que además servía para cocinar. Esta calefacción se llamaba “fuego a cielo abierto” antes de la invención de la chimenea.

Como decimos, la chimenea reemplazó al fuego a cielo abierto en los hogares. La chimenea permitía dirigir el humo que salía por el techo, así que se podía incorporar una hoguera en zonas de la vivienda diferentes.

Siglo XVII:

En el siglo XVII, con la invención de la estufa, ya no era necesario que las viviendas se construyeran con la chimenea, si no que, además era posible llevar el calor a cualquier habitación.

La estufa consistía en un fuego dentro de un cajón de hierro que permitía, mediante una serie de conductos la entrada de aire, mantener viva la llama y la salida de los humos.

En este punto es importante recordar la historia de la minería en León, llamada la calefacción de España porque, casi hasta hoy en día, de allí salía la mayor parte del carbón que calentaba los hogares del país.

Industrialización:

La llegada de la máquina de vapor unido a las nuevas necesidades de viviendas en la nueva Era Industrial, favorecieron la invención de la caldera y con ella llegó a los hogares los radiadores. El primer radiador lo inventa en 1855 por Franz San Galli en Rusia.

El Siglo XX

La inventora Alice Parker patenta en 1919 el primer sistema de calefacción central que consistía en el uso de corrientes para transportar el calor a través de tuberías colocadas en las paredes del edificio.

A partir de aquí, los avances en calefacción consistieron en ir mejorando la eficiencia de las fuentes de calor que se iban a distribuir por el sistema de calefacción central.

Además, otro de los intereses especialmente importantes  que mejoraban la calidad del calor del hogar era el propio combustible. A mediados del siglo había mecanismos alimentados con petróleo, propano, gasóleo, gas natural y electricidad.

El calor, hoy

En el blog de Petroesla os hemos hablado de los métodos de calefacción entre los que puedes elegir y cuáles son los mejores para cada situación del hogar, así que, como creemos que os puede interesar, os remitimos al artículo La calefacción del hogar